lunes, 20 de diciembre de 2010

MÁLAGA 0 - ATLÉTICO DE MADRID 3

El Atlético se enchufa a balón parado

Los de Quique tumban al Málaga con tres goles de estrategia que coronan a Simão y Tiago

El Atlético dejó en el vestuario de La Rosaleda el espíritu indescifrable que le persigue desde que se empeñó en convertir los partidos de fútbol en partidas de póquer, ganando con mucho merecimiento a un Málaga sin colmillos y más inocente que el día de la Madre. Recién eliminado de la Liga Europa, la competición que le devolvió la alegría que solo dan los títulos y que le permitió actualizar unas vitrinas donde las telas de araña campaban a sus anchas, el equipo de Quique Flores dio un paso adelante y cuestionó la fiabilidad del grupo de Manuel Pellegrini. El entrenador rojiblanco aprovechó la congoja del jueves en Leverkusen como acicate para exprimir el gen depredador de sus futbolistas, que se bajaron del AVE cuestionados y con ganas de revancha.

El Málaga, que necesita mucho más que los petrodólares de su emir para regatear el descenso a Segunda, pagó los platos rotos de la trágica fase de grupos de la escuadra del Manzanares en Europa. El búnker que se había montado Pellegrini, que contaba tres victorias caseras en otras tantas intervenciones, se desmoronó como un castillo de naipes, incapacitado por una defensa de cartón piedra ante un Atlético serio y responsable que alcanzó su tercera victoria lejos del Manzanares. El triunfo llegó con tres goles de bella factura a balón parado, una suerte inescrutable para Kris, una calamidad venida del Norte, y que últimamente parecían desconocer los chicos del Calderón pese a disponer de un abanico de peloteros de primera fila.
Con un centro del campo más fraguado que de costumbre, el cuadro rojiblanco cortó las alas del Málaga con un trivote que Quique se sacó de la manga. Harto de que el Atlético termine jugando al fútbol americano, con defensas y atacantes cada uno por su lado, el técnico probó a juntar a Tiago y Raúl García alrededor de Assunção. El experimento, con el que en teoría se ganaba toque y control y se perdía la pegada de Forlán, con el Kun solo en punta, salió de rechupete. El mediocampo del Málaga se colapsó ante la acumulación de contrarios en el círculo central. Iván González y Juanito quedaron anulados y no pudieron ni supieron mezclar con Eliseu y Duda, secos en las bandas, mientras Rondón se fatigaba detrás de la pelota solo contra el mundo.
Desactivado el ataque blanquiazul, la última línea malacitana quedó vendida a los constantes cambios de posición de Reyes y Simão con Agüero, que no anotó pero se marcó un partidazo trabajando más que nunca por el plantel y ganando cada vez que se lo propuso la espalda de los centrales. Picoteando por aquí y por allá, el delantero argentino les fue minando la moral y les desquició tanto que los zagueros del Málaga terminaron en el banquillo o en el diván, sobre todo cuando les tocó defenderse a balón parado.
Beneficiado por la jarana de la última línea rival, el gol del Atlético no tardó en llegar. A los 22 minutos una jugada de estrategia premió a Simão y Tiago como los más aplicados de la clase. El extremo, un ejemplo de profesionalidad aunque le queden dos telediarios, lanzó un libre indirecto cerca del área, uno de los muchos que el Atlético provocó para desespero de Pellegrini, y el centrocampista se elevó más que nadie para rematara el balón a la red. La conexión portuguesa, determinante en los 90 minutos, y los resultados de la jornada resucitaron al cuadro rojiblanco, que en 15 días ha recortado de ocho a dos puntos la distancia que le separa de los puestos de Champions.
A la remontada contribuyó la parodia defensiva que alineó Pellegrini, que en el descanso intentó frenar los regalos al borde del área mandando a galeras a Iván González y Manu Torres. Ni así hubo forma. Los movimientos en el banquillo andaluz no frenaron la sangría de la peor línea del campeonato (35), solo superada por el Arles (36) en la Ligue francesa y el Borussia Moenchengladbach (47) en las Bundesliga.
El Atlético explotó la veta sin compasión mientras Kris y Rosario no se enteraban de la película. Mediado el segundo tiempo, otra vez Simão -que ejerció de capitán en el que posiblemente fue su último encuentro de Liga con el Atlético- lanzó el cuero, Tiago lo tocó de cabeza para Domínguez y el central, libre de marca en el área chica, cabeceó a bocajarro. La fiesta continuó y tres minutos después se repitió la jugada del primer gol, con los mismos protagonistas, el mismo centro y el mismo remate. El Atlético se dio por satisfecho y Quique, pensando en la ida de Copa con el Espanyol, dio bola a los suplentes.


viernes, 17 de diciembre de 2010

BAYER LEVERKUSEN 1 - ATLÉTICO DE MADRID 1

El rey se congela
El Atlético cae eliminado tras empatar bajo la nieve en Leverkusen y la victoria del Aris.


El Atlético, posiblemente el equipo que mejor refleja que el fútbol es un estado de ánimo, se despidió de la Liga Europa con un meritorio partido en Leverkusen que no le valió para arreglar las pifias del pasado. Después de perder sus dos partidos con el Aris, el campeón necesitaba una carambola a varias bandas para cantar bingo: mejorar ante el Bayer, ya clasificado, el resultado de los griegos contra un Rosenborg venido a menos. Tal y como era de esperar, el milagro no se produjo a pesar del despliegue de un campeón que murió con las botas puestas. La puesta en escena no escondió que durante la fase de grupos solo fue capaz de ganar al conjunto de Trondheim. Y pasándolas canutas.


Pese a las dificultades, acentuadas por la tormenta de nieve que empapó el tapete, el equipo de Quique Flores lució su vena más competitiva cuando peor lo tenía. Acorralado y con una oreja pendiente del minuto y resultado de Salónica, el Atlético se desplegó con más orden y menos vértigo que otras veces, sin tocar la corneta, porque la alineación incluía a Raúl García tirado por la banda derecha en lugar de Reyes. A falta de los caracoleos del utrerano, Simão ejerció de único extremo y por momentos de tercer delantero pese a tener más de pie y medio en el Besiktas, mientras Assunção y Mario Suárez le daban al equipo el pegamento suficiente para no partirse.


El Bayer, sin nada en juego salvo la honra y más pendiente de recortar distancias mañana con el Dortmund, el líder de la Bundesliga, se tomó la partida como un tentempié. El remate ocasional de Jorgensen por encima del larguero en los preliminares fue testimonial. Más enchufado, el Atlético empezó a sacar provecho a su mayor intensidad, con Simão y Filipe Luis ensanchando el campo y haciendo diabluras de la suyas. Y qué decir Agüero. A los diez minutos, el Kun recibió un pase en largo, dejó atrás a los defensas y le dejó a Forlán el gol en bandeja. El uruguayo, solo en el segundo palo, no se lo esperaba y desaprovechó el pase de la muerte que el argentino le regaló solo en el segundo palo.


Las llegadas rojiblancas se sucedían, una y detrás de otra, fruto de la pasión más que de la razón, mientras la ventisca azotaba de lo lindo. Las secuelas del frío le dieron un buen susto a Castro: el defensor, hijo de emigrantes españoles, se resbaló en pleno arreón del Atlético, que no supo sacar tajada del tropiezo. A la media hora, cuando más arreciaba la nevada y apenas se distinguían la pelota ni las líneas del campo, el árbitro ordenó cambiar el balón por uno rojo. El cambio tuvo un efecto psicotrópico en el Atlético, que se lanzó sobre la portería de Giefer como el séptimo de caballería. En una de esas, Simão se internó hasta la línea de fondo, encaró hacia el arco y su asistencia estupenda a Forlán terminó despejada por los pies del portero. A continuación, el uruguayo enganchó una volea que salió rozando el poste derecho. Las ocasiones se sucedían, como otra a quemarropa del Kun, cuando el Aris, justo antes del descanso, cobró ventaja con un gol esperpéntico frente al Rosenborg.


La ventaja de la escuadra de Cúper en la soleada riviera griegaindigestó al Atlético, que empezó a dejarse ir en la pista de patinaje del BayArena. La escarcha convirtió la pradera de Leverkusen en una topera en la que los futbolistas ya tenían bastante con mantenerse en pie. Beneficiado por la entrada de Kiebling, Helmes rozó el gol tras un despeje a vuela pluma de Valera. El equipo de Heynckes percibió la apatía del Atlético y decidió estirar las líneas. Quique Flores buscó la reacción sacando a Forlán, un estilista, por Diego Costa, cuyo perfil, una tanqueta del área que se maneja bien en el cuerpo a cuerpo, le pareció más idónea para adaptarse a los elementos. Sin embargo, el primer golpe lo dio el Bayer, que a la de tres aprovechó los espacios que dejaba un Atlético en el alambre. Helmes batió a De Gea tras ganar un sprint a un dormido Perea, y el pescado estaba vendido, pero el Kun se resistió y peleó tanto y tan bien un balón en el área alemana que Fran Mérida embocó a gol la primera pelota que tocaba.


El empate encabritó al Atlético, que hizo de tripas corazón y mantuvo la fe contra nieve y marea con un centrochut de Filipe Luis. En la siguiente jugada, a toda pastilla, Mario Suárez falló delante de los palos. Como Agüero, que falló en boca de gol otra oportunidad que ni pintada, mientras el Aris marcaba el segundo. Y así el campeón perdió la corona a las primeras de cambio.

lunes, 13 de diciembre de 2010

ATLETICO DE MADRID 2 - DEPORTIVO DE LA CORUÑA 0

EL "KUN" DEVUELVE LA SONRISA AL CALDERÓN

El 'Kun' Agüero fue el gran protagonista en la victoria del Atlético de Madrid (2-0) ante el Deportivo de la Coruña, que sirvió para poner punto y final a la racha negativa de los rojiblancos, que acumulaban tres encuentros sin conocer la victoria, tras su tropiezo en Europa League la pasada semana.

El ariete argentino demostró sus hechuras de gran jugador y sentenció la victoria colchonera en un par de acciones bestiales, inconmensurables. Agüero marcó un doblete en apenas media hora. El primero fue de garra, clase y paciencia. El segundo dejó claro que su tobillo no es como el común de los mortales.

El choque comenzó de la mejor forma posible para los de Quique Sánchez Flores, que vivió este partido de la Liga en la grada por su expulsión ante el Espanyol. Un penalti cometido sobre el 'Kun' encarrilaba la contienda, pero Aranzabuía atajó el lanzamiento de Forlán, que dejaba escapar una ocasión inmejorable.

Sin embargo, Agüero se echó el equipo a la espalda para encandilar a la parroquia del Manzanares. El '10' atlético cogió la pelota en tres cuartos de campo, se fue de dos marcadores y cruzó por bajo a pocos metros de la línea de gol. Era el 1-0, el minuto 8 y el error del 'Cacha' en la pena máxima ya estaba olvidado.

Más se olvidó cuando otra vez el 'Kun' consiguió el 2-0 a diez minutos del descanso. El argentino giró su tobillo en una maniobra estratosférica y descolocó al meta de los coruñeses. El Atleti, gracias también al trabajo de José Antonio Reyes, creció en los últimos minutos, mientras el Depor era todo humo.

Sin embargo, en la segunda mitad, los de Lotina -que llegaban más relajados tras su recuperación en las últimas jornadas- sólo mejoraron con la aparición de Juan Carlos Valerón. El 'mago' de Arguineguín dejó su huella en el césped del Calderón, pero no pudo transformarlo en el marcador.